miércoles, 25 de septiembre de 2013

En Ecuador "falta un proceso de educación financiera", dice representante de casas de valores

Mercado de valores apunta a constituirse en un motor de la economía ecuatoriana.


El presidente de la Asociación de Casas de Valores, César Morales, resaltó hoy la importancia de la Ley para el fortalecimiento y optimización del sector societario y bursátil, que se tramita en la Asamblea Nacional. Sostuvo que el mercado de valores debe constituirse en un motor de la economía ecuatoriana, para lo cual "falta un proceso de educación financiera".


“Realmente el mercado de valores siempre ha sido considerado como un mundo distinto, un mundo para aquellos que tienen muchos recursos o para empresas demasiado sofisticadas, cuando realmente no es así, el mercado de valores debe constituirse en lo que es, un motor de la economía, de la transferencia de recursos de aquellos agentes superavitarios, es decir, los que tienen recursos, los ahorristas, hacia aquellos agentes deficitarios de recursos, es

decir, las empresas que necesitan recursos pero a largo plazo”, dijo.


En una entrevista para la radio Majestad, Morales consideró que en el país “falta un proceso de educación financiera a un mercado que ha sido educado bancariamente, sólo nos hemos enfocado en el corto plazo y que las instituciones que financian o donde podemos poner nuestros ahorros son las empresas del sistema financiero,

hablemos mutualistas, cooperativas”, dijo.


“Si nosotros miramos históricamente los procesos de emisión de obligaciones como se llaman acá en el país, que en otros mundos son los bonos corporativos, acá en el país el monto promedio de emisiones es aproximadamente de 6 millones de dólares, entonces, no son proyectos necesariamente demasiado grandes”,

comentó. 


Morales espera que en unas tres semanas el proyecto de ley pase su segundo debate en la Asamblea Nacional.

(RVD)

Campesinos en bancarrota por TLC son causa del Paro Nacional en Colombia


El periodista Alfredo Molano Bravo evaluó la situación en Colombia. (Foto: teleSUR)
El aumento desenfrenado de las importaciones y el manejo de la producción e inversión subordinado al Tratado de Libre Comercio (TLC), mantiene arruinados a los campesinos, mineros, camioneros, gremios productivos y hasta cafeteros en Colombia. Esta es la principal causa por la cual han decidido paralizar sus labores para exigir sus reivindicaciones al Gobierno nacional.
Así lo evaluó el reconocido periodista y sociólogo colombiano, Alfredo Molano Bravo, quien destacó que detrás del paro existe un grupo de campesinos que están en “bancarrota” por la competencia que les han generado las importaciones y las desventajas a las que están sometidos por el mencionado acuerdo comercial.
Afirmó que en la actualidad el Gobierno colombiano importa carne, pollo, leche café, arroz, maíz y esta situación mantiene arruinados a los trabajadores del agro, porque no pueden sostener la competencia. Igualmente, subrayó que aún cuando en las protestas participan líderes de múltiples sectores económicos, converge una oposición colectiva ante el TLC.
En exclusiva para el programa Cruce de Palabras del canal internacional teleSUR, el periodista comentó que en Colombia existe una realidad bastante movida en la que miles de personas han salido a las calles a protestar en una jornada nacional. Dijo que apenas es que la situación comienza y las jornadas de protesta pueden tornarse más fuertes.
Molano mencionó que las protestas están siendo apoyadas y convocadas por sectores políticos de izquierda del país, a través de organizaciones como Marcha Patriótica, Polo Democrática y sectores liberales de izquierda. Precisó que estos grupos están movilizando a la gente para hacer un llamado a la justa protesta y enfrentar las medidas represivas del Gobierno.
Con relación a las estigmatizaciones que han hecho algunos sectores en cuanto a estas movilizaciones, donde se asegura que la guerrilla colombiana está detrás de estas marchas, el periodista reconoció que existe una “influencia formidable” de este grupo militar.
Sin embargo, explicó que estos sectores vinculados no están impidiendo las movilizaciones ni tampoco azuzándolas, pues -a su juicio- esta es la imagen que el Ejercito y algunos sectores del gobierno han querido dejar al respecto.
Por otro lado, informó que en algunos sectores continúan las movilizaciones y el Ejercito se ha encargado de mantener vías paralizadas, por lo que los campesinos han tenido que buscar otras vías alternas.
Peticiones
Para el periodista colombiano, el Gobierno puede aportar soluciones y dialogar tal y como lo está haciendo actualmente en La Habana (capital cubana). “Los campesinos están pidiendo subsidios. Ellos quieren subsidios para poder competir en igualdad de condiciones. El Gobierno puede hacer subsidios bajando las tasas de interés” dijo.
De igual forma, destacó los tratados de libre comercio son renegociables, por lo que -según sus palabras- el Gobierno puede buscar la manera de darle subsidios a los diversos sectores que están solicitado.
Crisis en sector salud y desempleo
En las regiones se siente un gran descontento, no solo por el problema agrario y productivo, sino por el problema de la salud pública, la escolaridad y el desempleo. Para Molano existe una opinión pública que ha salido a la calle a protestar porque no consigue respuesta a estas situaciones. Aseguró que el proyecto de la prosperidad que propuso Juan Manuel Santos ha sido inconsecuente.
“El Gobierno no ha echado raíces. No hay cambio flexible que la población diga que puede acreditar. Se evidencia en el problema de la salud y el desempleo. En un 30 por ciento de la población está en rebusque” acotó.
Para finalizar, abogó porque la administración de Juan Manuel Santos busque solucionar los problemas a estos sectores que solo están pidiendo sus reivindicaciones. Calificó como justas estas protestas, porque -a su juicio- el Estado debe cumplir con su deber.
No obstante, alertó que en 24 horas todo el panorama puede cambiar y aunque dijo ser optimista, el periodista advirtió que puede haber un desangre muy grave, tomando como referencia los hechos registrados en elCatatumbo, donde cuatro personas resultaron asesinadas por funcionarios de la fuerza pública colombiana.
Indicó que si el deselance es sangrieto la investidura de Juan Manuel Santos pudiera verse afectada y con poca reputación para una posible reelección presidencial, debido a que “existe una oposición radical que ligada a paramilitar apuesta por que estos hechos sucedan”

domingo, 22 de septiembre de 2013

A cinco años de la quiebra de Lehman proliferan las semillas de la próxima crisis

Hace cinco años, el 15 de septiembre de 2008, la quiebra de Lehman Brothers desató la que se conoce como la madre de todas las crisis financieras. Sin embargo, pese a demostrarse que esta quiebra fue producto de todo un sistema financiero corrupto y fraudulento (no fue la primera quiebra, ni la última), ningún ejecutivo bancario se encuentra en la cárcel. La banca sigue operando con una acumulación de riesgos incontrolables, y sigue extorsionando a los gobiernos. La semilla de la próxima crisis financiera está en ciernes y su estallido es sólo una cuestión de tiempo.
El colapso de Lehman Brothers marcó un punto de inflexión y por eso se habla de antes y después de la quiebra de Lehman. El mundo de antes de ese 15 de septiembre, era un mundo marcado por el despilfarro y las burbujas, la delirante euforia especulativa y el predominio absoluto de los reyes del mercado y las desregulaciones. Hasta ese momento, los mercados eran perfectos, y de no haber sido por este accidente, el premio nobel de economía no habría sido para Paul Krugman, sino para Eugene Fama, el autor de la Hipótesis de los mercados eficientes, una corriente de pensamiento del llamado fundamentalismo económicoy más radical que la Hipótesis de las expectativas racionales de Robert Lucas, que le significó su Premio Nobel en 1995.

Estas tesis indican que los mercados tienen más información que las personas, y por eso las personas se equivocan… Los mercados son perfectos, las personas no. Es el sofisma de los mercados eficientes y la soberanía del consumidor. Por eso hay que dejar gobernar a los mercados. Este es el extremismo absoluto de la llamada competencia perfecta, que significa, en teoría, que todos los agentes tienen la misma importancia y ponderación, y que ninguno tiene más poder y control que otro. Sin duda cuando vemos el poder de control y decisión del 0,1 por ciento mas rico sobre el resto, o la influencia de las 147 corporaciones que gobiernan la economía mundial, toda la concepción económica de Robert Lucas y Eugene Fama se derrumba como un castillo de naipes. Esto fue lo que ocurrió con el derrumbe de la economía mundial desde aquel 15 de septiembre de 2008.
Antes de la quiebra de Lehman, poco se hablaba del 0,1% más rico. Pese a que la crisis se había desatado en julio de 2007 en Estados Unidos, con quiebras de varios bancos importantes como Bear Stearns, Fannie Mae y Freddie Mac, el sentir general era que la macroeconomía estaba rebosante de salud. Esto fue lo que diagnosticó Olivier Blanchard en ese documento del FMI de agosto de 2008 sobre el estado de la macro que cuestionamos eneste post. Blanchard resumía que “se ha llegado a un enfoque compartido que ha surgido de la destrucción del conocimiento erróneo”. Por “conocimiento erróneo”, Blanchard comprendía todas las tesis que señalaban que las cosas no iban tan bien como apuntaba la corriente hegemónica del pensamiento económico. Una corriente que negaba la existencia de burbujas y, más aún, los problemas que estas burbujas podrían ocasiona en la economía global si llegaban a estallar.

Burbujas financieras

La quiebra de Lehman Brothers demostró que las burbujas financieras habían sido hinchadas durante décadas y que estaban en las propias narices del sistema. El abuso del crédito generó una falsa concepción del crecimiento económico que dio un gran protagonismo a la banca. Pero todas las burbujas inevitablemente estallan y desatan el caos. Es lo que ocurrió con el colapso de Lehman, que junto a desatar una conflagración mundial destapó la auténtica realidad de la banca que desde ese momento pasó a llamarse banca zombi, porque una banca imposibilitada de generar préstamos es una banca muerta. Como además la burbuja inmobiliaria no era un fenómeno exclusivo de Estados Unidos, sino que se había propagado con gran rapidez a varios países europeos, toda la banca mundial resultó víctima del tsunami. Desde entonces, millones de personas han perdido su puesto de trabajo y el mundo ha sido envuelto en la mayor crisis financiera de la historia, pese a que la corriente dominante de la macroeconomía había establecido el dominio del ciclo económico.
A cinco años del colapso de Lehman, el sistema financiero sigue tan vulnerable como antes y una nueva crisis financiera de grandes magnitudes se encuentra a la vuelta de la esquina. Ningún banquero se ha hecho responsable de sus errores y el amparo de los gobiernos a expensas de los consumidores les ha dado rienda suelta para seguir apostando y especulando con los precios de las materias primas, commodities u otros insumos. La migración de estos riesgos se hace hacia la banca en la sombra, que no está sujeta a ningún control. Y las instituciones financieras son ahora mucho más grande que antes del colapso de Lehman. Tan grandes que una nueva crisis podría arrastrar a países completos.
Desde la quiebra de Lehman se ha producido una retirada masiva de dinero hacia la llamada banca en la sombra que alcanza un volumen de 70 billones de dólares(US$70.000.000.000.000), un volumen tan grande como todo el valor de la economía real y equivalente al doble del valor del capital financiero regulado. Si agregamos los derivados financieros llegamos a los 640 billones de dólares, casi diez veces más que todo el valor de la economía mundial. Esto es lo que tiene al sistema financiero al borde del abismo. El estallido de un nueva crisis de magnitudes aún mayores a la de hace cinco años está a la vuelta de la esquina justamente porque nada se ha hecho por regular al sistema financiero. Las armas financieras de destrucción masiva que construyeron Lehman Brothers, Goldman Sachs y JP Morgan siguen aún latentes y nadie se ha ocupado de destruirlas. Todos estos bancos tienen hoy activos mucho mayores a los de antes de la crisis, por lo que ahora son el doble de “demasiado grandes para caer”, y ningún gobierno podrá salir en su rescate.